Salento: De la Violencia a La Paz en el Corazón del Eje Cafetero Colombiano

Por Juliana Guzman

SALENTO es un espléndido municipio colonial en el departamento de Quindío, en el corazón del eje cafetero colombiano. Salento es hoy en dia conocido por sus cafés especiales, gente amable, casas coloridas, tiendas acogedoras, clima templado y majestuosos paisajes.

Para el Este de Salento, se encuentra el valle del Cocora. Esta espectacular zona de Colombia está rodeada de colinas de color verde esmeralda, exótica flora y fauna y suntuosas palmas de cera, las cuales pueden crecer hasta 200 pies de altura y son el árbol nacional de Colombia. “Cocora” o “estrella de agua” era el nombre de una princesa de la civilización quimbaya, los cuales habitaron este territorio selvático y montañoso desde el año 500 antes de cristo hasta el año 1600 después de Cristo.

Photo by Peace Farm Coffee
Photo by Peace Farm Coffee

Alrededor de la plaza principal de Salento, hay en su mayoría calles peatonales con tiendas, restaurantes y cafés muy atractivos. Este es el lugar donde visitantes de todo el país al mismo tiempo que extranjeros vienen a pasear por las tardes, especialmente durante los fines de semana.

Salento está rodeado de muchas fincas de cafés especiales. A lo largo de los años, los productores de la zona han desarrollado técnicas para cultivar, cosechar y procesar cafés especiales mediante un proceso artesanal muy meticuloso. Estas técnicas combinadas con la gran ayuda del clima tropical y las particulares condiciones geográficas, han permitido que Salento y muchas zonas en el departamento de Quindío ofrescan consistentemente cafés especiales de calidad excepcional, los cuales son caracterizados por su aroma suave e intenso, acidez natural, tamaño de grano medio pero redondo, notas destacadas de chocolate y frutas como el limón, el melocotón y la papaya.

Salento, así como muchos otros municipios cafeteros colombianos, provienen de una historia de conflicto armado que es fundamental conocer y recordar con vistas al futuro. Durante la década de 1990, la gran expansión de los grupos paramilitares financiados por políticos, narcotraficantes, y poderosos terratenientes, y el gran crecimiento del lucrativo negocio de las drogas impulsó el conflicto armado colombiano a niveles sin precedentes. Guerrilleros, paramilitares y grupos de narcotraficantes lucharon de una manera macabra entre sí y con el estado colombiano por el control del territorio y el suministro de drogas desde el origen.

Photo By Peace Farm Coffee

En el departamento de Quindío, los paramilitares y narcotraficantes del cártel del norte del valle aprovecharon la implosión del precio mundial del café y su crisis, y compraron grandes cantidades de tierras a precios muy bajos, de manera que aproximadamente el 75 por ciento de las tierras en el Quindío quedaron bajo el control de estos grupos los cuales ejercieron así el control de este territorio a través de propiedades privadas.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no solo lucharon contra los grupos paramilitares y narcotraficantes, sino que también buscaron en particular el colapso del estado colombiano mediante el sabotaje constante de la economía, la infraestructura y las instituciones del país. Rodearon algunas de las principales ciudades y municipios de Colombia y lanzaron ataques militares letales al ejército y la policía nacional.

Uno de los objetivos principales de las FARC a través de su frente 50 en el Departamento de Quindío fue controlar una red de carreteras y senderos que les permitían moverse constantemente de municipios como Salento, Génova, Pijao, Filandia, Córdoba y Calarcá a otros municipios en los departamentos de Risaralda, Valle del Cauca y Tolima. También utilizaron esta red de vías para hacer retenes ilegales y llevar a cabo secuestros masivos, extorsiones y asesinatos a civiles inocentes.

Tras el significativo aumento del negocio de las drogas, el crimen y la violencia, que empujó a Colombia al borde de convertirse en un estado fallido. En septiembre de 1999, los gobiernos de Andrés Pastrana en Colombia y Bill Clinton en los Estados Unidos acordaron lanzar una estrategia conjunta llamada “Plan Colombia.” El objetivo principal de esta estrategia fue luchar contra la producción ilegal de drogas y el crimen organizado, reactivar la economía colombiana, fortalecer las instituciones y desmovilizar, desarmar y reintegrar a los militantes insurgentes a la sociedad civil.

Según informes del Gobierno de los Estados Unidos, la financiación de ese país para el componente militar del Plan Colombia fue de un promedio de 540 millones de dólares por año entre el 2000 y el 2008. El gobierno colombiano por su parte, invirtió aproximadamente 812 millones de dólares por año. En conjunto, estos gastos representaron aproximadamente en promedio el 1.2 por ciento del producto interno bruto colombiano entre los años 2000 al 2008.

A lo largo de la primera década de este siglo, las guerrillas de las FARC perdieron terreno, legitimidad y capacidad ofensiva. Las fuerzas armadas colombianas realizaron ataques estratégicos y devastadores a muchos frentes de las FARC, incluyendo el asesinato de cinco de los siete miembros históricos del secretariado. El comandante del Frente 50 de las FARC en el Departamento de Quindío, Ciro Gómez Rayo, alias Enrique Zúñiga, fue asesinado en una operación conjunta ejecutada por las fuerzas aéreas colombianas y la policía nacional el 30 de marzo del 2010.

Alias Enrique Zúñiga. Photo by http://www.vanguardia.com

Oficiales colombianos bombardearon su campamento en la frontera entre los departamentos de Quindío y Tolima. Alias ​​Enrique Zúñiga, su novia y otros cinco guerrilleros del frente 50 de las FARC fueron asesinados durante el ataque. Otros siete guerrilleros sobrevivieron pero fueron inmediatamente capturados por los oficiales colombianos. Los guerrilleros de las FARC se empezaron a desmotivar después de múltiples reveses hasta llegar al punto de no tener otra opción que negociar una solución diplomática al conflicto armado con el estado colombiano.

Por otro lado los paramilitares buscaron una solución política para salir del conflicto tan pronto el estado colombiano fortaleció su capacidad militar y comenzó una guerra implacable contra los guerrilleros de las FARC, ya que ellos sintieron que su proyecto de lucha estaba consolidado.

Los paramilitares buscaron una negociación para su desarme y formas de legalizar los bienes que acumularon durante su lucha armada. Sin embargo, las influencias y alianzas que llevaron a cabo con narcotraficantes se volvieron cada vez más problemáticas durante el proceso de desmovilización que llevaron a cabo con el entonces presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez. Algunos grupos paramilitares, particularmente aquellos con fuertes alianzas con narcotraficantes, terminaron rearmandose y manteniendo su influencia política y social en muchas partes del país hasta el dia de hoy.

Photo by Peace Farm Coffee

Después de 16 años del Plan Colombia y un sanguinario conflicto armado entre las fuerzas militares colombianas y las guerrillas de las FARC, el 25 de noviembre del 2016, las FARC y el gobierno colombiano con el presidente Juan Manuel Santos al mando, ratificaron un acuerdo de paz que puso fin a un conflicto interno de 52 años, el más largo del hemisferio occidental. Un conflicto armado que costó la vida de al menos 220,000 colombianos, desplazó a casi 6 millones de personas, produjo miles de secuestros y colmó las áreas rurales del país con minas antipersonales.

Este acuerdo imperfecto pero muy significativo nos brinda por primera vez en nuestra generación un sentido de paz, la mejor arma para el desarrollo que cualquier persona puede tener como dijo una vez Nelson Mandela. Una paz la cual se refleja en la gente acogedora de Salento, sus tranquilas calles peatonales, docenas de visitantes nacionales e internacionales que deambulan por sus calles y la gran variedad de cafés especiales que provienen de muchas de sus espléndidas fincas. Creemos así entonces con vistas al futuro que los cafés especiales continuarán siendo un motor muy poderoso para el desarrollo sostenible y una paz duradera en Salento y muchos otros municipios cafeteros colombianos.

Photo by Peace Farm Coffee

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s