De Cultivos de Amapola y Coca a Cafés Especiales. Cómo Esta Comunidad Indígena Continúa Sembrando Semillas de Paz en Colombia

Por Carlos Andres Guzman,

La comunidad Inga ha tenido mucho éxito en la erradicación efectiva del suministro de cocaína desde el origen y continúa sembrando semillas de paz en Colombia. Tuvimos la gran oportunidad de reunirnos con Hernando Chindoy, presidente de la Corte de Pueblos Indígenas y Autoridades del Sudoeste de Colombia, para conocer su historia de vida y encontrar formas de apoyar a su comunidad Inga y su proyecto de café Wuasikamas.

Los Wuasikamas, o “Guardianes de la Tierra”, es un proyecto de café dirigido por Hernando y su comunidad Inga de aproximadamente 3,650 personas indígenas, descendientes de los Incas. La comunidad Inga ha habitado el municipio de “El Tablón de Gómez” en el departamento de Nariño, en el oeste de Colombia, en la frontera con Ecuador y el Océano Pacífico.

La reserva indígena donde habita la comunidad Inga ha sido bien conocida por el aislamiento y la falta de apoyo estatal. Desde la década de 1980, este territorio de casi 23,000 hectáreas se ha convertido en un importante productor de cultivos de amapola y coca. El lucrativo negocio de cultivar y transformar estos cultivos en heroína y cocaína atrajo a grupos guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes. Entre 1991 y 2003, el conflicto armado colombiano se intensificó significativamente y la existencia de la comunidad Inga se vio amenazada.

Según Hernando, “la comunidad Inga inadvertidamente, tal vez en el esfuerzo por combatir la pobreza, se convirtió indirectamente en cómplice del dolor que genera la producción de amapola y coca. Esa energía negativa terminó volviendo a nosotros y matando el territorio porque el cultivo de amapola esteriliza los suelos.”

El 22 de julio de 2003, el Instituto Colombiano de Reforma Agraria emitió una resolución, que constituía 17.500 hectáreas de páramos, montañas y agua como un área sagrada. Este reconocimiento permitió a la comunidad Inga crear una resistencia pacífica para reafirmar su identidad, recuperar su territorio, reconstruir el tejido social de su comunidad y liberarse del narcotráfico, guerrillas, paramilitares, amapola, fumigaciones con glifosato y violencia contra los derechos de la madre naturaleza.

La sustitución voluntaria de cultivos de amapola y coca por árboles de café trajo consigo el proyecto de café Wuasikamas, uno de los primeros y más exitosos proyectos en Colombia que sustituye los cultivos de amapola y coca por café especial. Según Hernando, “era una cuestión de actitud, valores, principios y espiritualidad, y el café se convirtió en el motor para fortalecer el tejido social, económico y cultural de la comunidad en un contexto de armonía y respeto por la madre naturaleza”.

El proyecto Wuasikamas o Guardianes de la Tierra también tiene la misión de proteger su territorio sagrado y su biodiversidad, que comprende alrededor de 471 especies de aves, incluyendo el cóndor andino, osos de anteojos, tapires, venados, pumas, 28 lagunas y los ríos Caquetá, Putumayo y Patía.

Sin embargo, la prosperidad que trajo el proyecto de café casi se derrumbó 12 años después, cuando una falla geológica sacudió el territorio y devastó la infraestructura deficiente de la comunidad Inga, aumentando su vulnerabilidad. Las grietas prominentes amenazaron con destruir todo y obligaron a la comunidad Inga a evacuar sus hogares y vivir en refugios temporales.

Unos meses más tarde, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo otorgó a la comunidad Inga el Premio Equator 2015 por su “iniciativa de beneficio triple”, ya que el proyecto de café Wuasikamas presentó avances económicos, sociales y ambientales significativos para la comunidad, el país y el mundo. Una distinción que les permitió recuperarse de la tragedia y seguir avanzando.

Imagen original de @cafewuasikamas en Facebook

Hace unos meses, el proyecto de café Wuasikamas abrió la primera cafetería en la Candelaria, en el centro de Bogotá, donde la gente puede disfrutar de su café especial, que se produce entre 1,800 y 2,300 metros sobre el nivel del mar siguiendo tradiciones de producción ancestral. Su café tiene un perfil de aproximadamente 88 puntos en taza y se caracteriza por su alta acidez, cuerpo medio con carácter delicado, chocolate dulce y cítricos, notas florales y un sabor residual prolongado.

La comunidad Inga está en proceso de abrir una nueva cafetería en Santiago de Chile. También sueñan con llevar su café a muchas otras ciudades importantes del mundo mientras inspiran y apoyan a otras comunidades indígenas de todo el país para que sigan sus pasos y continúen plantando semillas de paz.

Image by Peace Farm Coffee
Image by Peace Farm Coffee

Carlos Andres Guzman es un analista en asuntos internacionales, economista del desarrollo, emprendedor y fundador de Peace Farm Coffee.

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